La actriz y humorista Genevieve Morris pasó a formar parte del grupo de los aproximadamente 2,65 millones de cuidadores no remunerados de Australia cuando a su hija, que ahora tiene 18 años, le diagnosticaron una enfermedad mental.
Durante los últimos cinco años, su familia ha tenido que lidiar con la ansiedad, la depresión, el trastorno límite de la personalidad, un trastorno alimentario, ideas suicidas, la paranoia y el abuso de drogas y alcohol.
«No me di cuenta de que era cuidadora hasta que alguien me lo señaló, porque cuando eres madre cuidas de tu hija desde el día en que nace. Pero, en este sentido, ser cuidadora implica llevar a mi hija a un sinfín de citas médicas, velar por su salud mental, lidiar con las dificultades escolares y las estancias hospitalarias, y defender sus intereses», afirma Genevieve.
Al igual que muchos cuidadores, Genevieve descubrió que las exigencias de su labor como cuidadora afectaban enormemente a su capacidad para trabajar y ser independiente, o incluso para simplemente encontrar tiempo para sí misma.
«No me di cuenta de que era cuidadora hasta que alguien me lo hizo ver, porque cuando eres madre cuidas de tu hijo desde el día en que nace». «He tenido que reducir mi carga de trabajo. Llevo varios años sin poder trabajar en otros estados y ha habido momentos en los que he tenido que pedirle a mi agente que simplemente no se pusiera en contacto conmigo durante un tiempo. He tenido que decir: “No soy actriz, no soy presentadora, no soy cómica. Solo necesito ser madre y cuidadora”».
A Genevieve le ha resultado de gran ayuda, en su experiencia como cuidadora, poder acceder a información y formar parte de una red local de cuidadores. Genevieve disfrutó especialmente de un programa de arteterapia en el que participó y del apoyo que le brindó Carer Gateway (Portal de Cuidadores).
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